Valor Agro Paraguay.- Hay exposiciones que muestran tecnologías. Hay exposiciones que exhiben animales, maquinarias o parcelas. Y hay exposiciones que permiten tomarle el pulso a un sector productivo.
La Expo Pioneros 2026 fue exactamente eso: un termómetro del estado de ánimo del agro paraguayo.
Después de varios años marcados por la incertidumbre climática, por las sequías, por los rendimientos golpeados y por decisiones que muchas veces estuvieron más vinculadas a resistir que a crecer, el Chaco volvió a mostrar una sensación diferente. Una sensación que se percibía en los pasillos, en los stands, en las rondas de negocios, en las pistas y también en cada conversación que tuvimos durante las transmisiones de Expo Pioneros en Vivo.
Volvió el optimismo.
No un optimismo ingenuo ni desmedido. Un optimismo sustentado en números, en resultados y en oportunidades concretas.
La agricultura llegó a esta exposición respaldada por una de las mejores campañas de los últimos años. Los rendimientos obtenidos en buena parte del Chaco y del país permitieron recuperar terreno después de varias zafras difíciles. La soja volvió a demostrar su capacidad de generar riqueza y el productor volvió a encontrar motivos para mirar hacia adelante.
La ganadería, por su parte, atraviesa uno de los momentos más atractivos de los últimos tiempos. Los valores históricos que alcanzó la reposición y los buenos precios del ganado gordo están generando señales claras para la inversión, auqne el dólar sea una gran preocupación. El mensaje que se escuchó repetidamente durante la muestra fue contundente: Paraguay necesita producir más terneros.
No es casualidad.
Después de varios años de estancamiento e incluso de retroceso en el stock bovino nacional, productores, técnicos, empresas e instituciones coinciden en un mismo diagnóstico. El futuro de la ganadería paraguaya dependerá de la capacidad de incrementar la producción de terneros y mejorar la eficiencia reproductiva de los rodeos.
Ese objetivo apareció una y otra vez en las entrevistas realizadas durante la exposición. Desde las empresas proveedoras de tecnología hasta las organizaciones de productores, existe una clara conciencia de que el crecimiento de la ganadería paraguaya ya no depende solamente de tener más hectáreas, sino de producir más y mejor sobre las hectáreas disponibles.
La agricultura también parece haber encontrado una hoja de ruta similar.
Los buenos resultados de esta campaña están impulsando nuevas inversiones y una mirada cada vez más ambiciosa sobre el potencial agrícola del Chaco. Ya no se habla únicamente de soja. Se habla de diversificación, de nuevas alternativas productivas, de integración agrícola-ganadera y de sistemas que permitan generar valor durante todo el año.
Sin embargo, la exposición también dejó claro que el crecimiento no ocurrirá por inercia. Detrás del entusiasmo aparecen desafíos que fueron planteados con insistencia por productores y empresarios.
El primero es el financiamiento.
Paraguay necesita herramientas financieras de largo plazo, adaptadas a los ciclos productivos y con tasas compatibles con la rentabilidad del negocio agropecuario. Resulta difícil pensar en procesos acelerados de inversión cuando gran parte del financiamiento disponible opera con costos que muchas veces limitan la expansión.
El segundo desafío es la infraestructura.
La necesidad de mejores caminos, de conectividad, de logística eficiente y de servicios que acompañen el crecimiento productivo fue uno de los temas más recurrentes de la muestra. Como expresó más de un referente durante nuestras entrevistas, el potencial existe; lo que falta es crear las condiciones para que ese potencial se transforme en realidad.
Y junto a la infraestructura aparece otro factor clave: la energía.
La industrialización, el agregado de valor y el desarrollo de nuevas cadenas productivas demandan disponibilidad energética confiable y competitiva. Cada kilómetro de línea, cada obra y cada inversión en infraestructura energética representan nuevas oportunidades para multiplicar la producción y generar empleo.