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A días de regir el acuerdo Mercosur-Unión Europea, alertan sobre falta de preparación para su funcionamiento

A días de regir el acuerdo Mercosur-Unión Europea, alertan sobre falta de preparación para su funcionamiento

A horas de su puesta en marcha, el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea comienza a transitar su etapa más determinante: la de la implementación.

Tras más de dos décadas de negociaciones, avances y retrocesos, el tratado firmado en Asunción entra en vigor en un escenario donde predominan tanto las expectativas como las incertidumbres, especialmente en torno a su verdadero impacto económico y productivo para la región.

En diálogo con Valor Agro, el especialista en negocios internacionales Gonzalo Oleggini, quien participó en instancias técnicas del proceso negociador, advirtió que el inicio del acuerdo encuentra al Mercosur con un déficit claro: la falta de preparación e información concreta para su aprovechamiento.

“El primero de mayo empieza el partido”, graficó, al tiempo de señalar que ni empresas, ni trabajadores ni consumidores cuentan hoy con el conocimiento suficiente para capitalizar las oportunidades que se abren.

El tratado arranca con un dato contundente: cerca del 70% del universo arancelario europeo pasa a tener arancel cero para productos del Mercosur. En términos prácticos, esto implica que unos 50.000 productos —desde alimentos hasta manufacturas— podrán ingresar al mercado europeo sin pagar aranceles desde el primer día.

Se trata de una apertura significativa que, sin embargo, no garantiza resultados automáticos.

“El acuerdo no genera negocios por sí solo, genera oportunidades”, enfatizó Oleggini, marcando un punto clave para entender el verdadero alcance del tratado. El impacto dependerá, en gran medida, de la capacidad de cada país y de sus sectores productivos para adaptarse, competir y posicionarse dentro de uno de los mercados más exigentes del mundo.

Más allá de la carne: un acuerdo profundo y transversal

Si bien el debate en el Mercosur se ha centrado fuertemente en la distribución de la cuota cárnica —una negociación aún pendiente y que podría definirse recién hacia septiembre—, el acuerdo abarca un universo mucho más amplio.

Con más de 8.000 páginas y cerca de 5.000 dedicadas al capítulo comercial, el tratado incluye miles de productos y sectores, muchos de los cuales hoy ni siquiera tienen presencia exportadora en Europa.

En ese sentido, Oleggini remarcó que una gran parte de los productos que acceden a arancel cero desde el inicio son “productos potenciales”, es decir, bienes que aún no forman parte del flujo comercial habitual pero que podrían desarrollarse a partir de este nuevo escenario.

Esto abre una ventana estratégica para diversificar exportaciones, agregar valor y reducir la dependencia de commodities tradicionales, aunque también exige inversión, innovación y adaptación a estándares europeos, particularmente en materia sanitaria, ambiental y de trazabilidad.