El consultor agrícola Pablo Adreani analizó el escenario internacional de los commodities y destacó que Argentina, como tercer exportador mundial de maíz, se encuentra ante una oportunidad que va más allá de una coyuntura. El clima en Estados Unidos y las dificultades de Rusia y Ucrania para abastecer al mercado mundial generan una demanda adicional sobre el cereal argentino.
El mercado internacional de granos atraviesa un escenario de fuerte presión de demanda, con factores climáticos y geopolíticos que están modificando el flujo mundial de commodities. Adreani, señaló que “estamos en un mercado totalmente bullish, mercado alcista”.
Uno de los principales focos está puesto en Estados Unidos, donde las condiciones climáticas están afectando tanto a los estados productores como a aquellos que necesitan importar maíz para abastecer a sus industrias ganaderas, porcinas y avícolas.
Según Adreani, mientras los estados del sur estadounidense enfrentan altas temperaturas, sequía y pérdidas productivas, el cinturón maicero del norte —con estados como Illinois, Iowa, Ohio, Indiana, Nebraska y Missouri— registra excesos de lluvias e inundaciones.
En ese contexto, el consultor destacó el impacto del reciente Crop Tour de Pro Farmer, que estimó una pérdida de alrededor de 17 millones de toneladas de maíz en los estados del cinturón maicero.
“Chicago ya venía medio titubeando la suba y empezó a subir en forma explosiva. La suba es de aproximadamente 30 dólares durante casi todo el mes de agosto y el maíz está en el precio más alto del año en Estados Unidos”, explicó.
El movimiento también se trasladó al mercado argentino. Adreani señaló que el precio local del maíz registró una suba cercana a 20 dólares, alcanzando los US$ 200, con una demanda exportadora que continúa firme.
Una oportunidad estructural para Argentina
Para Adreani, el escenario no debe interpretarse solamente como una oportunidad coyuntural.
“Argentina es el tercer exportador mundial de maíz. Todo lo que sucede en el mundo, Argentina lo recibe en forma directa”, afirmó.
Y agregó: “Argentina está ocupando su rol como tercer exportador mundial. Esto es estructural: el mundo va a necesitar maíz y Argentina está entre los tres primeros exportadores del mundo”.
El consultor también señaló que los exportadores están activos en la compra de maíz de segunda, en un contexto donde la oferta de los productores se enfrenta a una demanda creciente de la industria y la exportación.
El Mar Negro suma incertidumbre
A la situación climática estadounidense se agrega el conflicto entre Rusia y Ucrania, que continúa afectando el normal funcionamiento del comercio agrícola en la región del Mar Negro.
Adreani explicó que los ataques con drones sobre instalaciones portuarias, plantas de alimentos balanceados, industrias procesadoras de girasol y establecimientos de acondicionamiento de granos están generando restricciones y mayor incertidumbre sobre la oferta exportable.
Ucrania, cuarto exportador mundial de maíz, enfrenta así dificultades para garantizar un flujo normal de mercadería.
“Los principales compradores de maíz del mundo se dan vuelta y dicen: ¿qué país es más confiable para importar?”, planteó Adreani, y ubicó a Brasil, Estados Unidos y Argentina entre los países capaces de ofrecer mayor previsibilidad en el cumplimiento de los contratos.
Soja: fuerte puja entre oferta y demanda
El escenario también alcanza a la soja, aunque con una dinámica diferente.
Adreani describió un “mercado de demanda”, donde industriales y exportadores necesitan comprar grano físico mientras los productores retienen mercadería a la espera de mejores condiciones.
En este punto destacó la importancia de la importación temporaria de soja paraguaya hacia Argentina, especialmente para la industria aceitera.
“Paraguay es el principal exportador de soja a la Argentina. Captura más del 95% de lo que importa Argentina”, indicó, con volúmenes que pueden ubicarse entre 4 y 5 millones de toneladas dependiendo del año.
Según explicó, esa soja permite a la industria argentina contar con mayor volumen para procesar y, además, mejorar el contenido proteico de las harinas destinadas al mercado europeo.
También el trigo mira al Mar Negro
El trigo completa el escenario alcista planteado por Adreani.
Rusia y Ucrania tienen un peso central en el comercio mundial del cereal y las dificultades sobre sus puertos e instalaciones de almacenamiento y acondicionamiento generan incertidumbre sobre el suministro.
“Está generando también una incertidumbre en el mercado de trigo y en Argentina estamos viviendo una suba muy fuerte en el precio del trigo”, señaló.
Para el consultor, el denominador común de los mercados de maíz, trigo y oleaginosas es la búsqueda de proveedores confiables.
“Argentina no tiene conflictos bélicos, Brasil tampoco, Paraguay tampoco. Son países que pueden ofrecer garantía de cumplimiento de los contratos, que es lo que más quiere ahora el comprador”, resumió Adreani.
El escenario internacional, marcado por problemas climáticos, conflictos geopolíticos y una demanda firme, vuelve a posicionar a la región como un proveedor estratégico de alimentos y abre para Argentina una oportunidad especialmente relevante en el mercado mundial de maíz.