Por Guillermo Crampet para Valor Agro Paraguay y Agro del Sur
El día de la liberación de los Estados Unidos, como lo tituló el presidente Donald Trump, implicó un disparo continuo de aranceles a varias economías en todos los continentes, e hizo que el mundo comercial, económico y financiero entregue su atención a un país que, con la reciente decisión, generará un reequilibrio en las reglas de juego.
Para los países del Mercosur, el principal bloque exportador de carne bovina al mundo, y hoy un proveedor fundamental en el país norteamericano, el aumento arancelario fue del 10%.
El especialista en el mercado internacional de carnes, Rafael Tardáguila, comentó a Valor Agro que los países sudamericanos experimentarán un incremento en los aranceles de exportación fuera de cuota, donde se negocia el mayor volumen de carne con Estados Unidos, pasando del 26,4% al 36,4%: “Es un guarismo altísimo para el negocio”, apuntó.
Mientras que dentro de las cuotas, Argentina y Uruguay deberán pagar un 10% en sus cupos individuales de 20 mil toneladas cada uno, y Brasil y Paraguay el mismo porcentaje en el contingente de terceros países de algo más de 60 mil toneladas.
Tardáguila aseguró que esta medida hará rediseñar los negocios, pero consideró importante saber que se mantienen los equilibrios, dado que otros proveedores como Australia y Nueva Zelanda también tendrán una carga arancelaria del 10%, por tanto las ventajas y distancias entre los proveedores siguen siendo iguales.
Un estudio de Australia, el mayor exportador de carne magra para la elaboración de hamburguesas en Estados Unidos, indicó que la carga de aranceles que impuso Trump implicará que el consumidor estadounidense haga un pago adicional de unos 180 millones de dólares.
Sumando también los envíos del Mercosur, en un juego de especulación, el consumidor de Estados Unidos deberá pagar aproximadamente unos 250 a 280 millones de dólares más por sus hamburguesas anuales.
Tardáguila dijo que la fiesta se paga en base a las necesidades, y en este caso concreto es Estados Unidos quien tiene una gran necesidad de importar carne: “Con toda seguridad quien pague la fiesta, en mayor proporción, serán los consumidores de Estados Unidos y no tanto los exportadores”.
De todos modos, confirmó que habrá un reequilibrio y se deberá ir evaluando con el paso de las semanas.
“Obviamente que el impacto es global, está cayendo el dólar versus otras monedas, se van a disparar los niveles de inflación en Estados Unidos, hay que conocer las decisiones de la Reserva Federal, y muchos otros movimientos trascendentes que van a ir sucediendo en la economía del mundo”, dijo.
Con esto, Rafael Tardáguila anticipó que China, de mantener el arancel del 12% para las carnes, se abaratará versus Estados Unidos y es posible que vuelva a ser un mercado más atractivo.
Sin embargo, comentó que el gobierno chino está evaluando medidas junto con el complejo cárnico del país para proteger la producción interna y la formación de precios, considerando, como fundamento principal entre ellos, que la importación de carne bovina está generando márgenes negativos en la producción china de proteína animal.
“China podría elevar aranceles para el segundo semestre del año, entre julio y septiembre, hay que ver si realmente lo hacen. De ser así, los dos principales importadores de carne del mundo estarían trabajando para proteger la producción doméstica y habrán nuevos equilibrios”, cerró.