Valor Agro Paraguay.- La faena de hembras, y especialmente de vientres preñados, vuelve a encender señales de alerta dentro de la ganadería paraguaya en un momento donde el sector busca recomponer el stock y aumentar la producción de terneros.
El presidente de la Expo Rodeo Trébol y exdirectivo industrial en Filadelfia, Egon Neufeld, advirtió que el ingreso de vacas preñadas a las plantas frigoríficas representa una pérdida productiva y económica significativa para el sistema.
“Hoy cualquier hembra que va a la industria estamos hablando de entre 900 y 1.100 dólares por cabeza, pero dentro hay un ternero que vale entre 700 y 800 dólares más. Con los precios del ternero hoy no tiene justificativo”, afirmó Neufeld en diálogo con Valor Agregado por Radio Asunción 1250 AM.
El productor señaló que este fenómeno viene observándose desde hace varios años y responde a una combinación de factores que van desde cuestiones financieras hasta problemas de manejo en los establecimientos. “Es algo que yo vengo mencionando desde hace cinco o seis años cuando me percaté de esos datos. Realmente es una situación preocupante”, sostuvo.
Entre las causas, mencionó fallas en la gestión reproductiva del rodeo, como la falta de palpaciones antes de la venta de las vacas. “Hay casos de mal manejo en el campo, donde no se hace la palpación y se venden hembras que están preñadas”, explicó.
A esto se suman situaciones vinculadas a decisiones financieras de corto plazo. “Puede haber necesidad económica y la vaca preñada engorda más fácil, entonces algunos productores terminan vendiéndola porque recupera más rápido el peso”, agregó.
Neufeld también mencionó que en algunos sistemas intensivos aparecen preñeces accidentales. “En los confinamientos muchas veces hay machos enteros y se producen preñeces sin querer. En los campos también pasa cuando no se controla bien la reproducción”, indicó.
Según el productor, el impacto de esta dinámica se refleja directamente en la producción de terneros del país. “Nuestro bajo nivel productivo ya viene golpeado por la alta venta de hembras y hembras preñadas, y eso hace que en cada carimbo siguiente haya menos terneros nacidos”, afirmó.
Sin embargo, el escenario actual del mercado comienza a mostrar señales de cambio, con una mayor conciencia dentro del sector sobre la necesidad de retener vientres. Uno de los factores que impulsa esta tendencia es el fuerte valor que registran los terneros. “Hoy los precios de los terneros están en los cielos y por fin el criador tiene una ventaja”, señaló.
En paralelo, Neufeld indicó que en el Chaco se observa una creciente demanda por hembras para recomponer rodeos, impulsada por la disponibilidad de pasturas y la falta de animales. “Los campos en el Chaco están bastante vacíos, hay una subcarga de pastizales y la primavera entró muy bien. Entonces la gente empieza a buscar hembras para reponer”, explicó.
Esta tendencia también responde al elevado precio de los machos para reposición. “No conseguimos machos o están muy caros, y como hay oferta forrajera la gente necesita cargar los campos. Si no es macho, se repone hembra”, señaló.
Incluso, el productor aseguró que aumentó el interés por vientres preñados. “Hoy tengo más pedidos de hembras, inclusive de gente que busca hembras preñadas para aumentar su stock”, afirmó.
Para Neufeld, esta mayor demanda de hembras puede convertirse en una señal positiva para el sistema ganadero si se consolida una estrategia de retención de vientres y mejora de los índices productivos. “Nos queda trabajar los índices productivos y encontrar mecanismos de financiamiento para retener hembras y producir más terneros”, concluyó.
El productor señaló que este fenómeno viene observándose desde hace varios años y responde a una combinación de factores que van desde cuestiones financieras hasta problemas de manejo en los establecimientos. “Es algo que yo vengo mencionando desde hace cinco o seis años cuando me percaté de esos datos. Realmente es una situación preocupante”, sostuvo.
Entre las causas, mencionó fallas en la gestión reproductiva del rodeo, como la falta de palpaciones antes de la venta de las vacas. “Hay casos de mal manejo en el campo, donde no se hace la palpación y se venden hembras que están preñadas”, explicó.
A esto se suman situaciones vinculadas a decisiones financieras de corto plazo. “Puede haber necesidad económica y la vaca preñada engorda más fácil, entonces algunos productores terminan vendiéndola porque recupera más rápido el peso”, agregó.
Neufeld también mencionó que en algunos sistemas intensivos aparecen preñeces accidentales. “En los confinamientos muchas veces hay machos enteros y se producen preñeces sin querer. En los campos también pasa cuando no se controla bien la reproducción”, indicó.
Según el productor, el impacto de esta dinámica se refleja directamente en la producción de terneros del país. “Nuestro bajo nivel productivo ya viene golpeado por la alta venta de hembras y hembras preñadas, y eso hace que en cada carimbo siguiente haya menos terneros nacidos”, afirmó.
Sin embargo, el escenario actual del mercado comienza a mostrar señales de cambio, con una mayor conciencia dentro del sector sobre la necesidad de retener vientres. Uno de los factores que impulsa esta tendencia es el fuerte valor que registran los terneros. “Hoy los precios de los terneros están en los cielos y por fin el criador tiene una ventaja”, señaló.
En paralelo, Neufeld indicó que en el Chaco se observa una creciente demanda por hembras para recomponer rodeos, impulsada por la disponibilidad de pasturas y la falta de animales. “Los campos en el Chaco están bastante vacíos, hay una subcarga de pastizales y la primavera entró muy bien. Entonces la gente empieza a buscar hembras para reponer”, explicó.
Esta tendencia también responde al elevado precio de los machos para reposición. “No conseguimos machos o están muy caros, y como hay oferta forrajera la gente necesita cargar los campos. Si no es macho, se repone hembra”, señaló.
Incluso, el productor aseguró que aumentó el interés por vientres preñados. “Hoy tengo más pedidos de hembras, inclusive de gente que busca hembras preñadas para aumentar su stock”, afirmó.
Para Neufeld, esta mayor demanda de hembras puede convertirse en una señal positiva para el sistema ganadero si se consolida una estrategia de retención de vientres y mejora de los índices productivos. “Nos queda trabajar los índices productivos y encontrar mecanismos de financiamiento para retener hembras y producir más terneros”, concluyó.