Valor Agregado.- La ganadería argentina atraviesa un escenario favorable desde la perspectiva del mercado internacional, con una demanda firme de carne vacuna, precios elevados y una oferta que presenta dificultades estructurales para responder rápidamente.
Para Juan Carlos Elizalde, este escenario permite proyectar valores sostenidos, aunque dentro de Argentina conviven actualmente dos realidades diferentes: una exportación activa y un mercado interno con menor capacidad de consumo.
El especialista argentino analizó el momento del negocio ganadero durante una entrevista con Valor Agro realizada en Paysandú, Uruguay, en el marco de las jornadas de la UPIC, y aseguró que Argentina está inserta en una tendencia que también alcanza a los principales países productores de carne.
“En términos generales está muy bueno, porque lo que le pasa a Argentina le está pasando a casi todos los países. Nos encuentra con un precio internacional de la carne muy demandado”, afirmó.
Elizalde destacó que existe un renovado interés internacional por la carne vacuna que está sosteniendo la demanda y empujando los precios. “Hay una alta preferencia por la carne, un revival de la visión de la carne en el mundo. Eso hace que la demanda esté sostenida, estable, los precios estén a la suba y, muy probablemente, según todos los analistas, esto va a perdurar”, señaló.
La principal razón, explicó, está en la dificultad que tiene la ganadería para aumentar rápidamente su producción.
A diferencia de otras proteínas animales, incrementar la oferta bovina exige mejorar índices reproductivos, producir más terneros y recuperar stocks, procesos que necesariamente requieren varios años.
“La cantidad de cabezas va a subir muy tenuemente. La futura oferta de carne para abastecer el crecimiento poblacional, más el aumento del interés, va a estar limitada y, por lo tanto, la demanda va a seguir firme y los precios van a estar altos”, aseguró.
Exportación firme y un mercado interno con menor capacidad
Dentro de Argentina, sin embargo, la formación del mercado está determinada por dos canales que hoy presentan realidades diferentes.
Elizalde explicó que aproximadamente el 30% de la producción argentina tiene como destino la exportación, mientras que alrededor del 70% continúa dependiendo del consumo doméstico.
El sector exportador encuentra actualmente buenas perspectivas. Existe demanda por novillos y vacas, mientras China continúa desempeñando un papel importante dentro de las compras internacionales. “Tenés una exportación que va con un novillo que lo busca, una vaca que lo busca, una China muy activa y demás, que mueve eso para arriba”, comentó.
El especialista explicó que Argentina continúa produciendo una cantidad relativamente estable de carne mientras su población aumenta año tras año. Si la producción no acompaña ese crecimiento, necesariamente disminuye la disponibilidad por habitante.
“Todos los años tenés 500.000 argentinos más. Si producís lo mismo, lógicamente lo tenés que repartir entre más bocas”, indicó.
Según sus estimaciones, si la producción permanece prácticamente estable, el consumo per cápita podría continuar reduciéndose entre medio kilo y un kilo por año.
A esa cuestión estructural se suma actualmente una menor capacidad adquisitiva del consumidor. “El último año el precio de la carne subió prácticamente un 95% y los salarios subieron un 23%, acompañando la inflación. La carne se disparó tres veces la inflación, cosa inédita”, afirmó.
Ese comportamiento produjo un freno sobre el principal componente de la demanda argentina. “El consumo interno, que representa el 70% de la demanda, hoy está planchado”, sostuvo Elizalde.
Así, el mercado argentino encuentra actualmente un impulso importante desde la exportación, mientras el consumo doméstico funciona como un límite para nuevas subas.
“Tenés una exportación que mueve los valores para arriba y un consumo que está deprimido, con precios altos pero estabilizados, porque no tiene tanta capacidad de crecer”, explicó.
Una oferta que no podrá crecer rápidamente
Para Elizalde, la dificultad de incrementar la producción será uno de los factores centrales para la ganadería argentina durante los próximos años.
El país comenzó a mostrar señales de retención de hembras y también avanza lentamente hacia mayores pesos de faena, pero ninguno de estos procesos permitirá generar un salto inmediato en la disponibilidad de carne.
Por ese motivo considera que Argentina seguirá siendo un actor relevante dentro del mercado internacional, aunque con una disponibilidad acotada. “Yo creo que va a ser una oferta que no va a abundar. Va a ser muy limitada”, afirmó.
La recuperación del rodeo también requerirá tiempo. Elizalde recordó que luego de importantes pérdidas de stock durante las últimas décadas, Argentina logró recuperar parte de su rodeo, pero posteriormente las sequías volvieron a provocar una reducción cercana a 3 millones de cabezas.
Recuperar solamente ese último retroceso podría demandar alrededor de cuatro años.
La explicación nuevamente se encuentra en los tiempos biológicos de la ganadería. “Una vaca no es un pollo. Tenemos una vaca que da 0,7 terneros en el mejor de los casos y después una parte hay que retenerla para darle servicio. Es un crecimiento muy lento”, sostuvo.
Por eso, Elizalde entiende que la restricción de oferta no será exclusivamente argentina, sino una característica que atravesará a diferentes países ganaderos.
“Caerse es fácil; volver a levantar lleva tiempo. Hay tiempos que no se pueden mover. Eso le va a pasar a cualquier país: le está pasando a Estados Unidos, probablemente le pase a Uruguay y nos pasa a nosotros”, concluyó.